No Ficción

“Aunque se sufra como un perro”, dijo García Márquez, “no hay mejor oficio que el periodismo”.

Historia de un periodista

Supo ser la radio en carne viva. En cuerpo presente. Le dio al deporte el toque negro que necesitaba. Revolucionó el medio y el mensaje. Abundo: es que él, Butano,  fue el medio y el mensaje de cada noche, mientras encontraba conspiraciones y corruptelas en el fútbol, allá donde ahora vamos cayendo –nos lo avisó Supergarcía– que hay una mafia de narices;  que un estadio y una cantera de alevines no eran, precisamente, una balsa de aceite. (más…)

Algo de cierto hay en Gabriel

Algo de cierto hay en Gabriel García Márquez: nadie le conoció en absoluto. «Desde chiquitito, Gabito siempre ha sido un mentiroso. En toda su vida no ha hecho otra cosa que contar mentiras», reconoció en una entrevista su padre. Como en aquel cuento de Raymond Carver en el que una madre cree que su hijo siempre fue un buen chico «si dejamos aparte sus arrebatos y el hecho de que nunca dijera la verdad».

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¿Dónde está Gregorio Morán?

Hay dos cosas que el lector debe saber antes de clavarle el diente al texto: la primera, que la autora nunca llegó a entrevistar al protagonista. Por eso eligió, como forma legítima de cercarle, hablar con personas que conociesen o bien la obra, o bien al hombre. La segunda, que Gregorio Morán (Oviedo, 1947) —por mucho que se quiera leer sobre él, y como buen periodista de investigación— es del todo inescrutable. (más…)

Gabo dio muerte al héroe para mostrarnos al hombre olvidado (y la corruptela tras su historia)

Justo en el mediodía del reciente 17 de abril moría de viejo en México D.F. el escritor y periodista —cámbiese su orden al gusto— Gabriel García Márquez. Su marcha conmocionó al mundo; pocos autores retrataron como él el alma de sus pueblos y sus gentes, castigados y bendecidos por el sol ardiente y la magia atávica.  (más…)

Roberto Saviano: Romeo y Giuseppe

No es una historia de amor. Es una historia de venganza. Romeo y Giuseppe tan sólo eran unos críos. Sin escrúpulos ni valores, potenciales criminales o criminales de facto. Pero tan sólo unos críos. Quisieron ser los amos de la ciudad. Con sus normas, sus principios y su justicia. Quisieron desafiar al poder. Al verdadero Estado. Al galán de las normas. A la fuerte justicia. En otras palabras, la Camorra. Ahora están muertos. (más…)